Lecciones de niños para adultos

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Lecciones de niños para adultos

Así como los niños juegan a ser adultos, no es mala idea que los adultos hagan lo propio. La espontaneidad y la ingenuidad se suelen transformar con los años en la vanidad y pesimismo. Igualmente la capacidad de asombro, de vivir en el presente, de expresar los sentimientos y de ser idealistas, generalmente se desvanecen con los años. Por eso, conviene seguir aprendiendo de los más pequeños.

Aquí algunas de las lecciones que los niños tienen para enseñarnos:

1) El presente es lo único real: los niños saben concentrarse en el aquí y el ahora. No se preocupan por cambiar el pasado ni se angustian por el futuro.

2) Preguntar: cuestionar el porqué de las cosas y no asumir que se sabe por comodidad, arrogancia o vergüenza es otra cualidad que los adultos no siempre tienen.

3) Mantener la capacidad de asombro: Los pequeños placeres de la vida pueden generar grandes satisfacciones. Para eso es necesario conservar la capacidad de asombro y el entusiasmo. La madurez no tiene por qué ser sinónimo de aburrición.

4) Seguir el instinto: Sentir, obedecer a las sensaciones y evitar los cuestionamientos, los prejuicios y el excesivo raciocinio puede ser conveniente para tomar muchas decisiones.

5) Enorgullecerse de los logros propios: Generalmente los niños no son modestos pero tampoco arrogantes. Si hacen algo bien lo muestran con orgullo. Felicitarse a sí mismo y compartir los logros personales es poco usual entre los adultos.

6) Expresar los sentimientos: Si a un niño no le gusta algo, lo dice. Si quiere llorar, llora. Si tiene miedo, lo expresa. La inteligencia emocional consiste justamente en manejar las emociones, no en reprimirlas.

Estas lecciones son valiosas para una persona de cualquier edad. Sin embargo, la adultez trae consigo muchas veces la pérdida de estas cualidades.

En una conferencia Ted Talk sobre por el poder del pensamiento infantil, Adora Svitak, niña prodigio estadunidense, dice: “la edad no tiene nada qué ver con el concepto ‘infantil’. Los rasgos que hacen referencia a la palabra ‘infantil’ son tan frecuentes en adultos que deberíamos abolir esta palabra discriminatoria a la hora de criticar comportamientos relacionados con irresponsabilidad e irracionalidad”.

“El mundo necesita un pensamiento infantil: ideas audaces, creatividad salvaje y, en especial, optimismo”, agrega la niña. Los niños tienen una capacidad de soñar y de imaginar mundos mejores. Los adultos, en cambio, se limitan más a lo que conocen y tienden a dudar en realizar sus sueños por prejuicios y miedos que los pequeños no conciben.

“La meta no es transformar a los niños en adultos como ustedes”, le dice en broma a la audiencia de la conferencia. “El mundo progresa porque las nuevas generaciones crecen, se desarrollan y se tornan mejores que las anteriores. Esa es la razón por la cual ya no estamos en la Edad Media. No importa quiénes sean o qué hagan, es imprescindible crear oportunidades para los niños para que podamos crecer y sorprenderlos”, apunta la niña ante un auditorio que se explaya en aplausos.

No en vano la expresión ‘saque el niño que lleva adentro’ sirve para describir actos de alegría, diversión, imaginación, humor, curiosidad, despreocupación o rebeldía.

Conviene no subestimar la capacidad de los niños, pues con la edad no solo se aprende, también se olvida.

 

Publicado por Semana.com

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